Esta tarde he estado ordenando los CDs musicales (hace tiempo que necesitamos especificar el tipo de CD) que mamá "donó" a mi habitación para acomodar mejor los libros en la estantería del salón. Básicamente son recopilatorios: he colocado a la derecha un montón de discos de los mejores temas de los años 60 (gran década para la música, por cierto) y a la izquierda una colección sobre música española llamada "un país de música", que por lo visto regalaban con El País, y recoge las glorias de la música española, como su propio nombre indica.
De esta última colección estoy escuchando ahora mismo el CD más reciente, uno llamado "la frontera del 2000", en el que escuchamos a gente como Melón Diesel, Juan Perro o Andrés Calamaro. Precisamente ahora está sonado el famosísimo Busindre Reel (¿qué diablos significa?) del no menos famoso Hevia.
La gaita de Hevia ya ha pasado de moda, como todos los temas que hay en este disco, pero no ha pasado suficiente tiempo como para convertirse en música para nostálgicos. Porque la verdad es que parecen del año pasado, aunque en realidad se situan en la frontera del 2000, frontera que ya hemos pasado hace seis años.
Seis años. Recuerdo las campanadas que abrían 1992. Yo dije (a mis cinco añitos) que todavía quedaban ocho años para que llegara el año 2000. Qué lejos, madre, estaba el año 2000. Y ahora vuelve a estar lejos, pero sólo lo vemos si miramos hacia atrás. A veces tienes la sensación de que todos estos años han durado tanto como un parpadeo, un parpadeo en el que han pasado tantas cosas...
Entonces, ¿la vida es corta o larga?
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